sábado, 29 de octubre de 2011

-¿Te he dicho ya que eres un cerdo?
+Si, creo que si. Entonces, ¿te paso a recoger mañana por la noche?
-No podría, no podría aguantar otra noche así.
+¿Por qué? ¿No te has divertido?
-¡Muchísimo! Yo hago siempre las siamesas, todas las noches. Procuro que la policía me persiga un rato, me tiro de la moto en medio de un camino, me dejo perseguir por un perro rabioso, me tiro en un montón de estiércol y vuelvo a mi casa en sujetador y bragas.
+Con mi cazadora.
-Es verdad se me olvidaba.
+Y sobre todo no has dicho una cosa.
-¿El qué?
+Que todo esto lo hiciste conmigo.


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